LA TARDE ABRAZA
La
tarde abraza
como las abuelas
y encapsula el
dolor en un copo de nieve
para que el pequeño juegue,
para que el pequeño olvide.
La tarde arropa como una madre
con ecos de arroró.
En la tarde se caramelizan
los deseos
respiración pausada
de la esposa que pone en remojo las legumbres
prueba el
sazón del guisado,
y le lllueven sonrisas.
Por la tarde, la casa duerme
en una pausa tibia
hasta que llega el hombre y vocifera
y los niños gritan, desparraman los chiches
melodía dulce del hogar.
La tarde, a
veces, suena escasa
no llega a macerar
precipita la noche
me fuego en el chisporroteo de las llamas
que crujen apasionadas.
Un grito sordo muere y
la tarde abraza.
Débora Mayol Parodi

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